Volvemos a escuchar con desconfianza, a algunos pandits de la política internacional, sacar de su sombrero mágico un nuevo bálsamo para todos los problemas del mundo llamado “derecha alternativa” Cuando escucho esa palabra, alternativa, siempre tiendo a preguntarme, ¿alternativo a qué? Al parecer, debido al fracaso de las izquierdas gringas (léase el partido demócrata) y las europeas (o sea el PSOE, o el Sr Hollande y demás imitaciones baratas), las derrotas sufridas por algunos gobiernos progresistas de NuestrAmerica, (quizás a causa de su exagerado flirteo con las políticas neoliberales y la falta de radicalización, lo que defraudo y desmovilizo a muchos), y con el consiguiente resurgimiento en el mundo de todo tipo de fascismos, populismos y nacionalismos de ultra derecha, el único camino, según los expertos, es una nueva “derecha alternativa”. Que no sea completamente neoliberal, aunque mantenga la mayoría de sus esquemas económicos, que genere empleo y renueve la...